En El Círculo Independiente, Euprepio Padula entrevista a José Luis Moreno, economista y profesor en la Universidad Francisco de Vitoria, para hablar de Geoeconomía Estratégica, un libro que busca acercar la economía a quienes no son especialistas, pero quieren entender cómo las grandes decisiones globales afectan a su vida cotidiana. Moreno lo plantea desde el inicio con una idea clara. La economía no puede explicarse solo con teoría, también hay que contarla con casos reales. El libro nace precisamente de esa necesidad. Moreno explica que, al dar clases a directivos, comprobó que la macroeconomía podía parecer lejana o aburrida si no se conectaba con la realidad. Por eso decidió construir una obra basada en 65 casos prácticos, pensada para mostrar cómo los recursos, la geografía, la tecnología, la energía o la demografía condicionan el orden mundial. Para él, el libro funciona como unas gafas de sol. Ayuda a mirar el ruido del presente sin quedar deslumbrado.
La conversación se adentra enseguida en el papel de Europa. Moreno define la Unión Europea como un jardín botánico rodeado por un parque jurásico. Es decir, un espacio de libertad, derechos y bienestar situado en un entorno internacional cada vez más duro. La llegada de Trump, el ascenso de China, la dependencia energética, la presión tecnológica y la pérdida de peso industrial obligan a Europa a replantearse su lugar en el mundo.
Uno de los puntos más críticos de la entrevista es el euro digital. Moreno lo presenta como una amenaza para la libertad financiera de los ciudadanos europeos. Desde su punto de vista, Europa debe proteger su espacio de derechos y garantías, pero corre el riesgo de utilizar la seguridad como argumento para aumentar el control. En ese sentido, alerta de una tendencia reguladora que, según él, puede terminar limitando aquello que precisamente hace valioso al proyecto europeo.
China ocupa un lugar central en el análisis. Moreno considera que Europa mantiene a veces una relación ingenua con el gigante asiático. El ejemplo más claro es la automoción. La entrada masiva de coches eléctricos chinos, financiada indirectamente por fondos europeos a través de subvenciones al consumo, puede debilitar gravemente una industria clave para países como Alemania o España. Si los productos se compran fuera y no se fabrican en Europa, no se genera empleo ni capacidad industrial en Europa. Frente a ese escenario, Moreno no defiende simplemente levantar muros comerciales, sino exigir que China fabrique en Europa, contrate trabajadores europeos y respete las reglas laborales, medioambientales y financieras del continente. Solo así, sostiene, se puede competir sin destruir la propia base industrial. También advierte de los riesgos de seguridad asociados a ciertos productos tecnológicos chinos, desde vehículos conectados hasta sistemas capaces de recopilar datos, trazar rutas o incluso ser apagados a distancia.
La entrevista aborda después la ciberseguridad. Moreno resume el tablero en dos grandes mundos, China y Estados Unidos, con Europa en medio. Para él, la decisión no consiste en elegir ciegamente un bando, sino en cooperar con quien ofrezca más garantías para el desarrollo industrial y la libertad de los ciudadanos. La tecnología china, afirma, está diseñada desde su origen para controlar a la población. Por eso vincula este debate con TikTok, al que describe como la red social con el algoritmo más adictivo de la historia.
Padula y Moreno también hablan de colaboración público-privada y de la ausencia de una ley de lobbies en España. Moreno defiende que regular esta actividad permitiría dar transparencia a los encuentros entre empresas, asociaciones, expertos y administraciones. Para él, no se trata de demonizar el lobby, sino de ordenar el flujo de información, hacer trazable la elaboración de las leyes y reducir las sospechas que acompañan a muchas decisiones públicas. Ahí aparece una de las ideas más claras de la entrevista. La inmigración es una oportunidad. Moreno considera que la gestión de la inmigración en España ha sido, hasta ahora, un caso de éxito, aunque insiste en que hay que invertir más en educación, formación e integración. También pide dedicar recursos a los países de origen, porque la respuesta no puede limitarse a gestionar llegadas, sino a crear oportunidades allí donde nacen los movimientos migratorios. La entrevista deja una conclusión evidente. La economía no es una disciplina alejada de la vida diaria. Es una herramienta para entender el poder, la seguridad, la industria, la tecnología, la libertad y el futuro de Europa. José Luis Moreno invita a mirar el mundo con menos ruido y más contexto. Porque entender lo que pasa es el primer paso para no quedar a merced de quienes ya están moviendo las piezas.