En El Círculo Independiente, Euprepio Padula recibe a Carlos Bardem, actor, escritor y una de las voces más comprometidas del panorama cultural español. La entrevista parte de su presencia en las movilizaciones por la vivienda y de su compromiso social, pero pronto se convierte en una conversación sobre creación, memoria, historia y política.
Bardem reconoce que nunca ha sabido separar su creatividad de su compromiso social. Su presencia en las movilizaciones por la vivienda nace, precisamente, de esa manera de entender la cultura y la ciudadanía. Desde su perspectiva, los derechos nunca han sido regalados, sino conquistados, y la presión de la calle ha desempeñado históricamente un papel fundamental para conseguir avances sociales.
La vivienda se convierte así en uno de los grandes ejes de la conversación. Bardem considera que el problema ha dejado de ser exclusivamente generacional y se ha convertido en una cuestión transversal. En su análisis, durante demasiado tiempo el debate público habría estado ocupado por cuestiones identitarias y enfrentamientos políticos mientras las condiciones materiales de vida de buena parte de la ciudadanía seguían deteriorándose. La movilización por la vivienda representa, para él, una recuperación de la política desde abajo y una demostración de que existe una ciudadanía dispuesta a organizarse y reclamar cambios concretos.
Padula le pregunta entonces por la izquierda y por su capacidad para articular una respuesta política. Bardem se muestra crítico con la división y con el personalismo y reivindica una candidatura progresista unida que incluya a las diferentes fuerzas de izquierda. Pero, sobre todo, insiste en que el protagonismo no debería estar únicamente en los partidos ni en sus dirigentes. Para él, las movilizaciones de Sol muestran precisamente la fuerza de lo colectivo frente al culto a las personas y a las marcas políticas.
La conversación vuelve entonces a la trayectoria personal de Bardem. Crecer en una familia de artistas no significó para él asumir desde niño que acabaría siendo actor. Su madre, Pilar Bardem, alcanzó la estabilidad económica tras años de dificultades, y aquella experiencia marcó también la conciencia de clase con la que creció. Estudió Historia y trabajó en diferentes ámbitos antes de ponerse delante de una cámara. Fue entonces cuando descubrió que la interpretación podía convertirse en su profesión.
Cuando la conversación se detiene en sus personajes, Bardem reconoce un cariño especial por aquellos que marcaron momentos importantes de su carrera. Acostumbrado a dar vida a hombres oscuros o violentos, encuentra precisamente en la ficción la posibilidad de explorar comportamientos que nunca llevaría a cabo en la realidad.
La escritura aparece después como la otra gran vertiente de su carrera. Bardem entiende actuar y escribir como dos expresiones de una misma pasión: narrar. Para él, las personas y las sociedades necesitan construir relatos para comprenderse y conservar la memoria. De esa necesidad nace también su última novela, ‘Triángulo’, una historia que parte de un escritor bloqueado y de tres personajes enfrentados a diferentes formas de deseo, edad, género y memoria.
La figura de su madre ocupa un espacio especialmente emocional en la entrevista. Bardem habla de Pilar no solo como actriz y como referente familiar, sino como una mujer con la que mantuvo una amistad y gran complicidad. Recuerda su compromiso, su sensibilidad ante las injusticias y el pacto que él y sus hermanos hicieron tras su muerte para no hacer nunca nada que pudiera avergonzarla.
La conversación vuelve después a la historia y a la memoria de España. Defiende la necesidad de acudir a historiadores y no a discursos revisionistas. Su lectura parte de la idea de que la Guerra Civil fue consecuencia de un golpe de Estado fallido y que los conflictos históricos deben analizarse atendiendo a las relaciones de poder que los provocaron.
Padula le plantea entonces un hipotético café con Pedro Sánchez. Bardem responde que le pediría que se atreviera a hacer “cosas de izquierda”. Se muestra crítico con algunas promesas que considera pendientes, aunque reconoce que le interesaría escucharle y conocer su manera de interpretar el momento político.
La entrevista deja el retrato de un artista que entiende la creación como una forma de compromiso. Carlos Bardem no separa al actor del escritor ni al escritor del ciudadano. Porque para Bardem contar historias no consiste únicamente en inventar mundos, sino en intentar comprender el que nos ha tocado vivir y, si es necesario, rebelarse contra él.
