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«En La Séptima me quieren en esencia y sin censura» Alba Carrillo (ECI #172)

En El Círculo Independiente, Euprepio Padula recibe a Alba Carrillo, modelo, comunicadora y una de las voces más reconocibles del panorama televisivo español. Una mujer a la que durante años el público creyó conocer a través de titulares, relaciones, rupturas, polémicas y apariciones televisivas, pero cuya trayectoria va mucho más allá del personaje construido alrededor de ella. A punto de cumplir 40 años, Carrillo se encuentra en un momento en el que reivindica algo que considera esencial: dejar de vivir pendiente de lo que los demás piensan y empezar a contar su propia historia. Una historia atravesada por la televisión, pero también por la formación, el feminismo, la política, la desigualdad, la libertad y la defensa de los propios valores.

Carrillo reconoce que durante buena parte de su vida profesional no ha tenido una estrategia definida. La vida, dice, la ha ido llevando de un lugar a otro y su principal estrategia laboral siempre ha sido su hijo. Sin embargo, con el tiempo ha descubierto que callar no sirve para protegerse. Que también existe un precio por no decir quién eres. Hoy se siente en un momento de absoluta coherencia entre lo que piensa, lo que siente y lo que expresa. Y ahí encuentra su verdadera libertad. Ese deseo de tener voz propia aparece con fuerza al hablar de televisión. ‘El Sótano Club’ representa para Carrillo mucho más que un programa. Es el equipo que confió en ella como presentadora y que le permitió comprobar que podía hacer televisión desde su propia personalidad. Lo que comenzó como un espacio de entretenimiento fue incorporando también política, cuestiones sociales y opinión, porque Carrillo se resiste a la figura del presentador que simplemente lee sin mojarse.

La política ocupa buena parte de la conversación. Habla de Isabel Díaz Ayuso y de José Luis Martínez-Almeida, cuestiona su gestión de Madrid y reclama una oposición fuerte. También reflexiona sobre Cristina Cifuentes, con quien coincidió en ‘Hasta el fin del mundo’, y confiesa su decepción al verla próxima al entorno político de Ayuso. Para Carrillo, la coherencia es una exigencia fundamental: se puede cambiar de opinión, pero no dejar de ser consecuente con aquello que uno ha defendido.

Su relación con las cadenas de televisión también está marcada por experiencias muy distintas. Carrillo describe su etapa en Mediaset como una especie de “jaula”, un lugar del que llegó a pensar que no podría salir sin desaparecer profesionalmente. Su despido, explica, le produjo un duelo comparable a una pérdida personal. Durante un tiempo sintió miedo, hasta el punto de pensar que quizá ya no era válida para trabajar. Aunque recuerda con dureza aquella etapa, también reconoce que fue “lo mejor que me pudo pasar”.

Después llegó Televisión Española, una oportunidad que Carrillo recuerda con agradecimiento. Allí comenzó en ‘Bake Off’ y fue encontrando nuevos espacios dentro de la cadena, hasta que una opinión personal sobre los impuestos provocó una reacción que no esperaba. Le hubiera gustado que existiera diálogo y debate, especialmente porque considera que quienes se sitúan en posiciones progresistas deben ser capaces de aceptar también la autocrítica. El siguiente gran desafío será ‘Fuera de control’, el programa que presentará en la nueva cadena La Séptima. Carrillo vive el proyecto con especial ilusión porque siente que, por primera vez, la han elegido por ser quien es. Sin censuras y con libertad para expresar sus opiniones. Formar parte del nacimiento de una cadena le parece además una experiencia histórica.

La entrevista entra también en el terreno personal. Carrillo habla del amor desde un lugar diferente al de años anteriores. Ha aprendido a quererse y asegura que ahora ya no se da a cualquiera. Tampoco siente miedo a la soledad. Tiene una familia y, sobre todo, una red de amigos con la que imagina, incluso, su vejez. Pero si hay algo que atraviesa todas sus decisiones es su hijo. Aspira a educar a una persona que no se deshumanice ante el dolor ajeno, que conserve la empatía y que pueda disfrutar de todas las libertades que ella considera imprescindibles.

Esa preocupación conecta directamente con uno de los momentos más emocionales de la entrevista: su reflexión sobre la educación, la memoria histórica y el avance de la extrema derecha. Carrillo vincula el auge de determinadas posiciones políticas con la falta de conocimiento y reivindica una enseñanza de la historia que permita comprender lo ocurrido en España sin simplificaciones. La conversación termina mirando hacia Ceuta y hacia una crisis que Carrillo define como «desastre humanitario». Habla de las madres que se ven obligadas a separarse de sus hijos y de las mujeres migrantes expuestas a situaciones de especial vulnerabilidad. Pero también reivindica a la sociedad ceutí como ejemplo de convivencia y pluralidad. Su mensaje final resume buena parte de la entrevista: recuperar la humanidad y no olvidarnos del prójimo.