En El Círculo Independiente, Euprepio Padula recibe a Unai Sordo, secretario general de Comisiones Obreras, para hablar de una España que vive una aparente contradicción. Mientras los grandes indicadores económicos sitúan al país entre las economías que más crecen de Europa, millones de personas siguen sintiendo que llegar a final de mes es cada vez más difícil. La conversación recorre algunos de los grandes asuntos que atraviesan la sociedad española: salarios, vivienda, empleo, pensiones… Pero también hay espacio para descubrir una faceta menos conocida de Sordo: la de autor de una novela en la que el trabajo se convierte en materia de ficción.
A partir de ahí, la conversación entra de lleno en la economía española. Sordo sostiene que es perfectamente compatible que los datos macroeconómicos sean positivos y que, al mismo tiempo, millones de personas tengan dificultades para llegar a final de mes. España está creciendo, ha alcanzado récords de empleo y ha demostrado que era posible combinar contratación más estable con una importante subida del salario mínimo. Sin embargo, alrededor de diez u once millones de asalariados tienen salarios estancados o sienten que han perdido poder adquisitivo.
La vivienda aparece como uno de los grandes agujeros por los que se escapa la renta de las familias. Sordo está convencido de que España puede alcanzar el pleno empleo y de que muchas de las dificultades actuales dependen de decisiones políticas. Reconoce que la izquierda no siempre ha tenido el valor suficiente para acometer determinadas reformas, pero recuerda también que buena parte de las competencias sobre vivienda, fiscalidad y servicios públicos están en manos de comunidades autónomas y ayuntamientos gobernados por otras fuerzas políticas.
En ese balance de los últimos años, Sordo sitúa entre los principales éxitos las políticas laborales impulsadas durante la pandemia y posteriormente. La reforma laboral, la subida del salario mínimo y los ERTE, que permitieron proteger el empleo durante una crisis extraordinaria, forman parte de un modelo que, a su juicio, ha demostrado que mejorar las condiciones de los trabajadores puede ser compatible con crear empleo. También reivindica la reforma de las pensiones, porque ha permitido proteger el poder adquisitivo de millones de pensionistas frente a episodios de inflación muy elevados.
La entrevista se detiene después en la crisis humanitaria de Ceuta, que Sordo califica de drama y que, a su juicio, no puede analizarse únicamente como una cuestión migratoria. Reclama una respuesta basada en la ley, con recursos para resolver las solicitudes de asilo y las situaciones relacionadas con menores, pero también una mayor presencia del Gobierno y solidaridad por parte del resto del país.
La conversación entra entonces en el estado de la izquierda. Sordo rechaza la fotografía de una izquierda española derrotada y recuerda que existe un Gobierno de coalición que ha desarrollado políticas progresistas y que, desde su perspectiva, presenta resultados económicos y sociales relevantes. Pero reconoce que las fuerzas progresistas tienen por delante el reto de recuperar una sensación de solvencia y de ofrecer certezas en un momento marcado por la incertidumbre.
En ese debate aparece también uno de los temas centrales de su novela y de la sociedad contemporánea: los algoritmos. Sordo reconoce que la izquierda fue “un poco ingenua” al pensar que las redes sociales iban a democratizar la comunicación y convertirse en un espacio neutral. Con el tiempo, sostiene, se ha demostrado que los algoritmos pueden segmentar a la población, crear realidades paralelas y condicionar la conversación pública.
Ahí encuentra precisamente una de las claves del futuro del sindicalismo. Frente al ruido de las redes, las tertulias y los grandes discursos políticos, Sordo reivindica la proximidad. Recuerda que Comisiones Obreras y UGT mantienen una importante implantación porque los delegados sindicales están en los centros de trabajo resolviendo problemas concretos. Esa presencia cotidiana genera una legitimidad que, en su opinión, ningún debate televisivo puede sustituir. Y esa misma vertebración social es la que considera necesaria para combatir la desinformación y el avance de la extrema derecha.
La entrevista termina mirando al futuro y, especialmente, a los jóvenes. Sordo rechaza los mensajes catastrofistas que aseguran que las nuevas generaciones vivirán necesariamente peor que sus padres. Su argumento es demográfico y económico. España afrontará durante las próximas décadas la jubilación de cientos de miles de personas cada año, mientras las generaciones que llegan al mercado laboral son menos numerosas. Eso, sostiene, dará a los jóvenes una capacidad de negociación salarial que no han tenido otras generaciones.
