La que fuera Vicepresidenta del Gobierno y Ministra de Presidencia y de Cultura, la socialista Carmen Calvo, ha visitado ‘El Círculo Independiente’ horas después de ocupar oficialmente su nuevo cargo como Presidenta del Consejo de Estado. En el espacio conducido por Euprepio Padula desde el Círculo de Bellas Artes de Madrid, ha presentado su libro ‘Nosotras. El feminismo en la democracia’ (Planeta) y ha analizado algunos de los principales aspectos de la actualidad política, especialmente en relación a la igualdad de género y el ‘Caso Koldo’.
“Desde que el mundo es mundo, hemos peleado porque se nos ha prohibido ir al colegio, tener la patria potestad de nuestros hijos, disponer de nuestro propio patrimonio, hemos vivido situaciones de prostitución como si nuestros cuerpos fueran mercancía, no podíamos votar cuando llegó la democracia… Este libro es un homenaje a las mujeres que nos han abierto paso y han peleado porque querían el poder. No queremos papeles secundarios, queremos el papel principal de nuestras vidas. Sigue habiendo mujeres asesinadas, y todo esto lo tiene que resolver la democracia. No hay democracia sin feminismo”, ha afirmado rotunda en la charla con Padula.
En este mismo sentido, ha apuntado a la posible legalización de la prostutución como algo inaceptable: “Vivimos en una democracia con prostíbulos. Hay que abolir la prostitución porque es una explotación brutal de las mujeres”. Reconociendo que en pocos años no puede lograrse la plena igualdad en una sociedad tradicionalmente patriarcal, pone en valor los logros alcanzados y el peso que tiene el feminismo en el panorama político: “El eje del desarrollo de la humanidad pasa por el avance de las mujeres, que es imparable. Esto es un hecho incontestable. Y el feminismo como propuesta política para que las mujeres avancemos, tiene ya tanto peso en el debate político que ya tiene contestación por parte de la extrema derecha. Ya no somos invisibles. No es casualidad que la ultraderecha conteste el cambio climático y el feminismo, porque saben que ambas cosas son inevitables”.
Calvo ha ofrecido una solución para que las políticas sean cada vez más igualitarias: “El ámbito político tiene que escucharnos mucho más. La pregunta que debemos hacernos cada vez que tomamos una decisión colectiva es ¿cómo le afecta esto a las mujeres? ¿Y cómo a los hombres? Si les afecta de manera diferente, tenemos que volver a redefinirlo; si les afecta de manera igualitaria, está bien definido; si tenemos que intervenir más en el campo de las mujeres, hay que hacerlo”. Como pasa en el caso de las familias monoparentales que ha puesto como ejemplo: “El 87,3% de familias monoparentales es de mujeres con hijos, no hombres con hijos”.
Ante la pregunta de Euprepio Padula, la Presidenta del Consejo de Estado ha sido contundente: “No se puede ser feminista siendo de derechas, porque la historia feminista viene del campo progresista. Pero las derechas democráticas tienen obligación de pelear por lo que la Constitución dice, que a nadie se le puede discriminar por razón de sexo y hay que remover los obtaculos para asegurar la igualdad”. Y pone el foco seguidamente en la extrema derecha: “Todas las sociedades democráticas tienen entre un 10 y un 12% de fascistas que no quieren la democracia. La obligación de los que somos demócratas es intentar que sean una minoría que nunca ponga en peligro las estructuras que tanto trabajo nos han costado conseguir”.
Dos temas que han generado polémicas en los últimos años en las que Carmen Calvo se ha visto envuelta son las políticas de Igualdad y en concreto la Ley Trans: “Me sentí muy reconfortada de que el Ministerio de Igualdad lo volviera a tener el PSOE”, ha dicho sin tapujos, y ha añadido sobre la citada ley que “faltó debate pausado y llamar al Congreso a expertos, que hubiera habido debate como en todos los países, como hicimos con la ley de interrupción del embarazo, de violencia de género o de igualdad de trato”.
Si algo ha querido destacar en buena parte de su intervención es que vivimos en una democracia sólida, pese a lo que queda por hacer: “Somos una de las veinte mejores democracias del mundo, por delante de Francia. En 45 años hemos conseguido vivir en libertad, en diversidad de ideas, ser la cuarta economía de Europa y la decimocuarta potencia económica del mundo. No tenemos problemas de democracia, pero queda mucho por hacer en relación a la violencia sexual contra las mujeres, la brecha salarial, las pensiones más bajas… Hay que seguir creando empleo, mejorar la educación de 0 a 3 años, proteger la sanidad pública…”.
