En El Círculo Independiente, Euprepio Padula recibe a Javier Ruiz, director editorial de La Séptima, para hablar de periodismo, televisión, libertad y del momento político y mediático que atraviesa España. Ruiz defiende una televisión basada en la actualidad, el directo, la información propia y una mirada progresista, pero insiste en que La Séptima no nace para sostener gobiernos ni para derribar partidos, sino para ofrecer una nueva voz en el panorama audiovisual.
Ruiz explica que La Séptima nace con dos grandes objetivos. El primero es recuperar una televisión en directo, pendiente de la última hora y de la actualidad permanente. El segundo, incorporar una mirada editorial propia que él define abiertamente como progresista. Para Ruiz, la televisión española necesita ampliar su pluralidad y evitar que un país socialmente diverso termine consumiendo un discurso mediático único.
La conversación entra entonces en uno de los conceptos que más repite Ruiz: La Séptima como “anti-Fox”. La expresión responde a construir una televisión que defienda la verdad y combata la desinformación. Recuerda los programas que ha tenido que hacer para desmontar bulos y reivindica una idea que considera esencial para el periodismo: la verdad debe ser el punto de partida.
Ese planteamiento también determina cómo quiere seleccionar a los rostros y colaboradores de La Séptima. Ruiz asegura que no pretende vetar siglas políticas, pero sí establecer límites frente a discursos que, a su juicio, vulneren derechos fundamentales. Para él, el periodismo consiste en preguntar, contrastar y confrontar las afirmaciones que no se sostengan. El problema, sostiene, no es que existan voces activistas, sino que quienes las entrevistan se conviertan en sus cómplices en lugar de ejercer su función periodística.
La entrevista aborda también las dificultades que, según Ruiz, está encontrando La Séptima antes incluso de comenzar sus emisiones. El periodista habla de recursos judiciales, demandas y presiones que interpreta como un intento de impedir que el proyecto llegue a la pantalla. En su relato aparecen intereses políticos y empresariales y una crítica directa a la estructura televisiva española, que considera excesivamente concentrada. Ruiz sostiene que dos grandes operadores se reparten una parte mayoritaria de la publicidad televisiva y cuestiona que esta concentración no genere una reacción suficiente por parte de las autoridades de competencia.
A partir de ahí, la conversación se desplaza hacia la relación entre medios de comunicación, política y poder. Ruiz cuestiona el papel de determinados periodistas y presentadores que, según él, han sustituido la función informativa por una labor de activismo político.
La conversación se adentra después en la situación de la democracia española y en el papel de la justicia. Ruiz expresa su preocupación por lo que considera una creciente normalización de comportamientos que pueden deteriorar las instituciones y cuestiona determinadas decisiones y omisiones judiciales. También reivindica el derecho a criticar al poder judicial y sostiene que los jueces, como cualquier otro poder del Estado, deben estar sometidos al escrutinio público.
Esa defensa de la crítica conecta con uno de los aspectos más personales de la entrevista: la presión que soporta el periodista. Ruiz reconoce que se pregunta prácticamente cada mañana si merece la pena continuar y admite que dejar determinados proyectos, o enfrentarse a determinadas situaciones, tiene un coste personal.
En el tramo final, Padula vuelve al gran reto de La Séptima: convertir una idea en una televisión capaz de encontrar su público. Ruiz reconoce que parte prácticamente desde cero después de abandonar una posición de liderazgo, pero explica que precisamente ahí reside el desafío. No establece una cifra mágica de audiencia. Su objetivo, en cualquier caso, es conseguir que el proyecto sea sostenible y pueda crecer con el tiempo.
La entrevista deja así el retrato de un periodista que afronta una nueva etapa profesional desde la convicción, pero también desde la incertidumbre. Javier Ruiz habla de televisión, política, justicia, poder y medios, pero también de la presión, las renuncias y el vértigo de empezar de nuevo.
