En pocos años, en 2030, los trabajadores senior en España, es decir, de más de 55 años, rondarán el 30% del total, un porcentaje nada desdeñable que convierte a los llamados “mayores” en la nueva mayoría predominante en el entorno laboral. Porque cada vez vivimos más y, no solo eso: cada vez vivimos mejor. Nuestra calidad de vida mejora y nuestra intención, por tanto, de retirarnos se dilata cada vez más, y también la de seguir aprendiendo y formándonos para superar nuevos retos.
Superar la barrera de los 55 no nos acerca a la jubilación, sino a un nuevo futuro, a nuevas etapas vitales que pueden suponer un nuevo desarrollo profesional. Hay muchos años por delante desde ese momento (la esperanza de vida hoy es de 86 años) y se hace necesario, por tanto, encontrar el modo de convivir laboralmente con generaciones más jóvenes que traen consigo otros valores, otras experiencias, otras miradas y conocimientos que, sumados a los de los senior, convierten a las organizaciones en entornos ricos y diversos.
Lo que los jóvenes saben se lo han transmitido los senior; la ambición y disposición de los jóvenes a enfrentarse a retos inciertos se complementa con la capacidad de liderazgo o el bagaje de los más mayores; los unos expertos en I+D+i, los otros en educación; los primeros interesados en la sostenibilidad, los segundos más en la política y la economía. Los equipos intergeneracionales son, por tanto, sinónimo de productividad y de progreso social. Juntar a varias generaciones en los mismos equipos de trabajo dispara las oportunidades de crecer.
El edadismo (la discriminación por edad) crece, sin embargo, como una pandemia a nivel internacional, dejando fuera del mercado laboral a perfiles cuyas canas se valoran como un freno y no como una oportunidad y un poso de experiencia vital y laboral tremendamente rico. Una generación con una mejor salud emocional, con un cerebro trabajando a pleno rendimiento, con una mayor seguridad en sí mismos… La clave está en ser capaces de retener ese talento al mismo tiempo que se crean entornos empresariales seguros y atractivos para los jóvenes.
Te dejo algunos datos destacados que deberían hacernos saltar las alarmas:
- 1 de cada 3 personas paradas en España es senior o, lo que es lo mismo, 930.000 personas mayores de 50 años (Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2022).
- Según la misma fuente, hay el doble de personas senior paradas en España que hace 10 años (mayores de 50 años).
- El 90% de los senior piensa que mantenerse activo repercute en una mejor salud fi?sica y mental, aumenta la longevidad y les hace sentirse más felices (Estudio ‘El envejecimiento activo’ elaborado por CaixaBank, 2023).
- Solo el 51% de las compañías han contratado a un trabajador senior en sus últimas incorporaciones: un 75% por la experiencia y conocimientos, un 68% por su menor rotación y un 49% por su menor impulsividad (Informe elaborado por Infojobs 2023).
- Tendríamos entre 5 y 10 puntos del PIB de ganancias si en España hubiera un 85% de seniors trabajando entre 55 y 59 años (Mapa de Talento Senior del Centro de investigación Ageingnomics, Fundación Mapfre).
Las cuatro generaciones activas laboralmente, Boomers (1946-1964), Generación X (1965-1980), Generación Y o Milennials (1981-1996) y Generación Z o Centenials (1997-2010) debemos comprometernos con la inclusión de los senior y con la generación de equipos intergeneracionales en los que todos sumamos y aportamos valor. Porque en un futuro eminentemente senior no puede quedar nadie fuera.
