En El Círculo Independiente, Euprepio Padula recibe a Fran Perea, músico y actor, para recorrer una trayectoria que va mucho más allá de uno de los grandes fenómenos televisivos de su generación. La conversación parte de los recuerdos de ‘Los Serrano’ y de la canción que se convirtió en un himno para millones de espectadores, pero también se adentra en su evolución artística, su pasión por contar historias, su compromiso con la realidad social y la búsqueda de una identidad propia más allá de los personajes.
Fran lleva más de veinte años construyendo su carrera y se siente afortunado por vivir de lo que le gusta, pero también por haber creado una estructura profesional que le permite participar en proyectos diferentes y conservar, en la medida de lo posible, su independencia. Para él, actuar y cantar son dos formas de expresión que comparten una misma esencia: contar historias.
La conversación vuelve inevitablemente a ‘Los Serrano’, la serie que cambió su vida y lo convirtió en un rostro familiar para varias generaciones. Perea recuerda la intensidad de aquel éxito, en una época en la que la televisión reunía a millones de personas frente a la pantalla y una ficción podía formar parte de las conversaciones de todo el país. La fama llegó muy pronto y con una fuerza que necesitó tiempo para asimilar.
Uno de los símbolos de aquella etapa sigue siendo ‘Uno más uno son siete’. Fran habla de una canción que nació vinculada a la historia de una familia y que terminó formando parte de la memoria colectiva. En sus conciertos procura darle el lugar que merece, consciente de que no todos los artistas tienen la suerte de contar con un éxito de esa dimensión. La música, en ese sentido, mantiene vivo el vínculo entre el artista y varias generaciones de espectadores.
Padula le pregunta también por ‘El hombre invisible’, su último disco, un proyecto que reúne sus dos grandes pasiones. Fran recupera nueve personajes de su trayectoria en televisión, cine y teatro para darles una nueva voz a través de la música. La idea consiste en apartarse del primer plano para que sean esos personajes quienes cuenten sus propias historias, hablen de sus circunstancias y revelen algo de la persona que él era cuando los interpretó. El álbum se convierte así en una revisión de su recorrido profesional y vital, una forma de descubrir cuánto le han aportado sus personajes y cómo todos ellos han contribuido a construir al artista que es hoy.
Entre esos personajes aparece Don Juan, una figura clásica que Perea ha interpretado y que le permite reflexionar sobre los cambios sociales y sobre aquello que permanece. Considera que revisar estos personajes desde el presente resulta especialmente interesante porque revela que algunos comportamientos siguen muy arraigados. Para Fran, interpretar no consiste únicamente en dar vida a un personaje, sino también en observarlo, cuestionarlo y preguntarse qué dice de nosotros.
El compromiso social ocupa otro lugar importante en la conversación. Fran considera que los artistas deben permanecer conectados con lo que sucede a su alrededor y contribuir a generar reflexión desde su trabajo. En su caso, encuentra en el teatro una herramienta especialmente útil para contar historias relacionadas con los problemas de la sociedad. Sus canciones, en cambio, suelen partir de un territorio más íntimo, de aquello que le ocurre por dentro y que quizá no encuentra otra manera de expresar.
La entrevista deja finalmente el retrato de un artista inquieto, agradecido y comprometido con su oficio. Fran Perea no quiere quedar reducido a una serie, una canción o un personaje, sino seguir explorando las distintas formas de contar historias y de relacionarse con el público. Cuando Euprepio Padula le pregunta cómo le gustaría ser recordado, su respuesta es sencilla: «Que fui un buen tipo». Una frase que resume una manera de entender la profesión y la vida, en la que el éxito importa, pero también la huella que dejamos en los demás.
